Vaginosis Bacteriana y Vulvovaginitis (Pacientes)La vaginosis bacteriana (VB) es la causa más común de descenso en las mujeres en edad fértil, siendo responsables del 40-50% de los casos. La VB no ocasiona inflamación de la mucosa vaginal, sin embargo, posee sintomatología bastante molesta e incrementa el riesgo de adquirir enfermedades de trasmisión sexual incluyendo al VIH. Generalmente, se presenta con descensos uniformes de color blanco lechoso plateado que además presenta mal olor.
La vulvovaginitis candidiásica (VC) es la segunda causa en frecuencia asociada con los descensos en la mujer. A diferencia de la primera, esta si produce inflamación de la mucosa vaginal, y además presenta un prurito (picazón) bastante intenso con un descenso de característica grumosa (parecido al requesón). Pese a ser causada por un hongo denominado Candida albicans, el cual se presenta en infecciones oportunísticas en pacientes inmunosuprimidos (condiciones que reducen las defensas del organismo como la infección por VIH o tratamiento inmunosupresor); esta no se considera una infección oportunística y no está asociada a inmunosupresión.

El tercer causante de descensos en frecuencia es la tricomoniasis. Esta patología es causada por un agente denominado Trichomona vaginalis, la cual vive casi únicamente en reservorios humanos. Es decir, solamente puede ser trasmitida por contacto con humanos infectados, y es por esta razón que esta patología si se considera una verdadera enfermedad de trasmisión sexual. Este agente infeccioso puede ocasionar desde colonización asintomática hasta manifestaciones con inflamación de la mucosa vaginal. Suele cursar con descenso fétido, purulento que puede asociarse con molestias urinarias, dolor con el acto sexual y prurito intenso. Inclusive puede ocasionar fragilidad de la mucosa vaginal y sangrado luego del acto sexual.

¿Por qué suceden?
La vagina se encuentra habitualmente protegida por dos mecanismos:
- El primero es la humedad y lubricación natural que se encarga de arrastrar residuos hacia el exterior.
- El segundo, es la colonización por unas bacterias no patogénicas (es decir, no causan enfermedad), llamadas Lactobacillus spp.
La vagina es normalmente un medio húmedo y tibio. Lo cual es el entorno ideal para la proliferación de bacterias y hongos. Sin embargo, los Lactobacillus son unos microorganismos que producen normalmente ácido láctico, manteniendo la vagina con un pH ácido. Además, los Lactobacillus son capaces de producir peróxido de hidrogeno, el cual es un radical de oxígeno libre que juega un rol crucial al no permitir la entrada de gérmenes anaerobios (que no toleran los radicales libres de oxígeno; ya que habitan en medios sin oxígeno). Cuando existe un desequilibrio en la protección natural de la vagina, reduciendo las defensas naturales de esta se facilita el ingreso de gérmenes capaces de causar estas enfermedades. Se reconocen las siguientes conductas como factores de riesgo que promueven estas infecciones.
• Vaginosis Bacteriana
o Múltiples contactos sexuales
o Nuevo contacto sexual
o Duchas vaginales
o Tabaquismo (proporcional a la cantidad de cigarrillos fumados al día)
• Vulvovaginitis Candidiásica
o Diabetes Mellitus
o Uso reciente de antibióticos
o Niveles de estrógeno aumentados (por ejemplo, en mujeres que usan anticonceptivos orales con altos niveles de estrógeno)
o Inmunosupresión
o Dispositivos de anticoncepción (diafragmas, dispositivos intrauterinos, esponjas vaginales)
o Susceptibilidad genética
o Sexo oral y contranatura
La higiene íntima femenina, es un tema del cual no se habla ni enseña mucho. Existen creencias y mitos acerca de prácticas que en vez de tener efectos positivos en nuestro organismo, terminan fomentando el desarrollo de enfermedades. En la siguiente tabla resume las buenas prácticas de higiene femenina.


Tratamiento
En cuanto al tratamiento de estas infecciones, debe ser uno dirigido específicamente para el tipo de infección que uno posea. Es por ello, que debe ser supervisado por un ginecólogo, quien además tendrá que determinar la necesidad de tratar a la pareja. Se debe evitar de cualquier manera realizar duchas vaginales (lavados del interior de la vagina, con cualquier sustancia). La vagina tiene un mecanismo de auto limpieza, que será suficiente. No es necesario limpiar el interior de la vagina en casos de descenso y/o menstruación.
Existen dos formas de tratar las infecciones vaginales: la vía oral y la vía vaginal. El tratamiento generalmente incluye antibióticos (para el caso de la vaginosis bacteriana y la tricomoniasis) y antimicóticos (para el tratamiento de la vulvovaginitis candidiásica).

Es importante ser paciente con el tratamiento, los resultados no son inmediatos. Los gérmenes que causan la enfermedad tardarán pocos días en responder al tratamiento, y, luego de erradicados, la mucosa vaginal irritada tardará en algunos casos hasta dos semanas en regenerarse completamente. Generalmente, luego de una semana de tratamiento se puede apreciar una mejoría notable.
Luego de culminado el tratamiento, usualmente la flora vaginal queda alterada, ya que algunos antibióticos tienen efectos contra las bacterias malas como contra las buenas. Por lo que se aconseja, el uso de cápsulas de Lactobacillus casei v. rhamnosus como el Tropivag ®, con el fin de regenerar la flora bacteriana protectora de la vagina.

Complicaciones
Algunas mujeres, pueden tener infecciones vaginales recurrentes. En el caso, de infecciones bacterianas 30% de las mujeres volverán a presentar la sintomatología antes de los 3 meses y 50% antes del primer año luego de tratamiento. Esto se debe generalmente a falta de mecanismos protectores de la vagina, flora bacteriana alterada o higiene íntima inadecuada, o por el uso de soluciones inapropiadas que contienen jabones, perfumes, colorantes y alcoholes ó realizándose duchas vaginales. En el caso, de las vulvovaginitis Candidiásica, se considera infección recurrente a las mujeres que tienen 4 o más episodios al año. Algunos factores que pueden propiciar la recurrencia es el uso de pantimedias, toallas diarias, lubricantes sexuales.
En estos casos, se deberá tratar nuevamente con antimicóticos, se deberá evitar los factores que propicien estas infecciones y se puede usar cápsulas intravaginales que contengas Lactobacillus casei v. rhamnosus, para propiciar un ecosistema vaginal sano y así prevenir y disminuir el riesgo de reinfecciones.