Higiene íntima femeninaEn el pasado la palabra higiene era simplemente sinónimo de limpieza. Hoy, con la ampliación de nuestros conocimientos científicos, el término ha adquirido un significado más amplio y comprende todo lo que sirve como prevención, de hecho, si hablamos de higiene, nos referimos a todas aquellas prácticas útiles a mantener en un excelente estado de salud los órganos genitales y en buena eficiencia sus funciones. El aparato genital femenino está regulado por un mecanismo que varía durante todo el ciclo de la vida y sigue diversos ritmos hormonales: desde aquellos más bien estáticos de la adolescencia y de la menopausia a aquellos variables del período fecundo.
Es importante conocer tanto los mecanismos fisiológicos (de funcionamiento normal) que posee la mujer, y que contribuyen a mantener una vagina sana; así como, los reparos anatómicos del aparato urogenital, los cuales la obligan a mantener ciertas reglas de higiene para mantener un ecosistema vaginal sano.

Anatómicamente, la vagina se separa del ano por el periné. El cual, mide aproximadamente 1.5 cm. Además, dentro de la vulva femenina, se encuentra el orificio de la uretra situado exactamente entre la vagina y el clítoris. El ano se encuentra colonizado por una gran cantidad de bacterias capaces de producir infecciones tanto de la vagina como de las vías urinarias al lograr colonizar la uretra.

Fisiológicamente, la vagina posee dos mecanismos de defensa:
1. Lubricación natural: El flujo de fluido de la vagina es de 3-4mL cada 4 horas, lo cual permite mantener el introito vaginal húmedo
  y a la vez arrastrar cualquier residuo hacia el exterior.
2. Colonización por Lactobacillus spp.: El epitelio vaginal se encuentra colonizado de estas bacterias, las cuales, ya sea por
  competencia directa o por la producción de sustancias que inhiben el crecimiento de otras bacterias que son capaces de causar
  infecciones.
Los Lactobacillus spp. son bacterias que no causan enfermedades ni infecciones, es decir, no son patógenas. Más aún, protegen el epitelio vaginal de las bacterias y hongos patógenos. Ya que la vagina estimulada por la acción de los estrógenos normalmente secreta glucógeno (alimento de estas bacterias), y estas bacterias lo utilizan para la producción de ácido láctico. Este ácido láctico, mantiene el pH de la vagina entre 4.0 y 5.0, fomentando un medio que normalmente no es propicio para el crecimiento de otras bacterias, mas sí para los Lactobacillus. Además, producen sustancias como las bacteriocinas (antibióticos contra otras bacterias) y peróxido de hidrógeno que fomenta un medio inhóspito para bacterias anaerobias (que no toleran el oxígeno ni sus derivados), las cuales habitan normalmente en el colon y pueden encontrarse en el ano.

Es importante saber, que los Lactobacillus spp. no son los únicos gérmenes que colonizan el epitelio vaginal. Organismos patógenos (capaces de infectar y causar enfermedad), también habitan normalmente la vagina y se encuentran en menores cantidades que los Lactobacillus. Sin embargo, ciertos hábitos o prácticas pueden causar un desequilibrio de la flora bacteriana y micótica (hongos) fomentando la proliferación de los patógenos por encima de los Lactobacillus spp. protectores.
Otro punto importante, es que la vagina se encuentra en una zona que está en constante contacto con flujos vaginales, orina, sudor y que no posee una ventilación adecuada. Esto hace que se acumulen secreciones que fomentan el crecimiento de microorganismos en la zona íntima.

Existen ciertas prácticas y costumbres, producto de creencias y mitos populares que además fomentan la mala higiene íntima, las cuales vamos a enumerar.
1. Duchas Vaginales
No se debe realizar aseos en el interior de la vagina de ningún tipo, con ningún producto y bajo ninguna circunstancia. Al realizar lavados en el interior de la vagina, se barre la flora protectora fomentando la proliferación de otros organismos patógenos, ya que también se eliminaría el ácido láctico que mantiene el pH bajo protegiendo a la vagina. Durante los periodos de menstruación, no es necesaria una limpieza del interior, los Lactobacillus spp. son resistentes a las altas cantidades de sustancias reductoras que se eliminan, mientras que los otros gérmenes no. Los descensos, si bien pueden resultar bastante molestos, requieren tratamiento específico, más no lavados que terminarían barriendo con la flora protectora restante.
2. Empleo de jabones para el aseo íntimo
Los jabones son sustancias que poseen pH alto (alcalino), y al ser usados para la higiene íntima (inclusive sin realizar duchas vaginales) pueden neutralizar el pH vaginal; ya que pequeñas cantidades de la solución jabonosa podrían infiltrarse en el interior de la vagina. Al neutralizar el pH vaginal, se proveería de un medio propicio para el desarrollo de gérmenes patógenos sobre los Lactobacillus protectores.

3. Uso de lubricantes artificiales
Los lubricantes artificiales generalmente poseen pH neutro, debido a que están hechos a base de agua.
4. Sexo oral
La cavidad bucal posee en su interior un número de gérmenes aún mayor que la del ano, y posee además gérmenes de diversas características.

5. Uso de toallas diarias
Las toallas diarias, son esponjas que absorben la humedad, sudor, orina y fluidos de la zona íntima convirtiéndose posteriormente en un medio de cultivo para la proliferación de bacterias y hongos patógenos que posteriormente podrían ingresar e infectar la cavidad vaginal.
6. Relaciones sexuales
La frecuencia de infecciones vaginales es directamente proporcional a la frecuencia de actividad sexual y el número de compañeros sexuales distintos. Además, algunas posiciones permiten que el pene arrastre gérmenes desde el ano hacia la vagina.

7. Malas prácticas sexuales
La práctica del sexo anal no está recomendada desde el punto de vista médico, ya que los organismos el colón son arrastrados hacia el exterior permitiendo que estos tengan acceso en gran cantidad a la cavidad vaginal. Se vincula a patologías importantes como la Enfermedad Pélvica Inflamatoria (que potencialmente podría causar infertilidad).
8. Tabaquismo
Las mujeres fumadoras tienen menor actividad estrogénica, la cual en el epitelio vaginal se traduce en menor producción de glucógeno. El glucógeno es el principal alimento de los Lactobacillus quienes se encargan de transformar éste en ácido láctico, permitiendo así mantener el pH bajo (ácido) de la cavidad vaginal.

Por lo antes expuesto, nosotros recomendamos que el aseo de la zona íntima sea realizado cuidando los mecanismos fisiológicos de defensa de la vagina y el equilibrio del ecosistema vaginal. No recomendamos el uso de jabones, o sustancias que posean alcoholes, perfumes ni colorantes. La siguiente tabla resume algunas recomendaciones generales.

LACTAMOUSSE, es un producto diseñado especialmente para el aseo exterior de la zona íntima femenino. Ha sido elaborado contando con ácido láctico (el mismo producido por los Lactobacillus) como su componente principal, lo que le confiere un pH bajo (ácido) similar al del ecosistema vaginal. De esta manera, no interfiere con los mecanismos fisiológicos naturales propios de la vagina. Asimismo, posee extractos de Hamamelis virginiana, los cuales tienen acciones astringentes sobre la piel, evitando la acumulación de humedad excesiva fuera de la vulva vaginal. Por último, posee en su formulación extractos de Aloe barbadensis mas conocido como Aloe vera, los cuales tienen efecto hidratante en la piel manteniendo la suavidad y frescura de la zona íntima.